
No eres lanzador ni pescador
Hay una idea que se repite mucho.
Y cuanto más la oigo, menos sentido le veo.
La de separar “lanzadores” y “pescadores”.
Como si fueran dos cosas distintas.
Como si tuvieras que elegir.
El problema no es lanzar, es para qué lanzas
Cuando estás pescando, el objetivo es bastante simple.
Se trata de poner la mosca en el sitio correcto
y conseguir que derive de manera natural.
Y para hacer eso, necesitas una cosa.
Controlar la línea.
El lanzado es solo una herramienta
El lanzado, en el fondo, no es más que eso.
Una herramienta al servicio del pescador.
Una forma de colocar la línea donde hace falta
para poder resolver lo que el río te pone delante.
La parte que casi nunca se trabaja
Y aquí es donde suele estar el problema de verdad.
Creer que mejorar el lanzado es hacer mejor un tipo de lance.
Y usarlo siempre.
En todas las situaciones.
Como si fuera suficiente.
El problema es que el río no te pide siempre lo mismo.
Y una sola forma de usar la línea no sirve para todo.
Puedes hacerlo bien.
Pero en cuanto la situación cambia
te quedas sin respuesta.
Saber hacerlo no es suficiente
El lanzado no va de hacerlo más bonito.
Va de hacerlo útil.
Y para eso no basta con saber hacer algo bien.
Porque puedes hacer un lance muy bien.
Pero si no sabes cuándo usarlo
ni por qué usarlo ahí,
no te sirve de mucho.



