
No pesco por cantidad
No es cuestión de números.
Es otra cosa.
Pesco a mosca porque quiero pescar esa trucha.
La de debajo de las salgueras.
La que está comiendo a la contra.
No cualquier trucha.
Esa.
Y no siempre sale.
Muchas veces te acercas mal.
O te colocas donde no debes.
O el lance no llega como tiene que llegar.
Y la trucha sigue ahí.
Comiendo.
Ignorándote.
Ahí es donde está todo
Porque lo que engancha no es contar peces.
Es entender qué ha fallado.
Volver a leer la situación.
Ajustar.
Probar otra vez.
Sin prisa.
Sin cambiar de objetivo.
El problema no es pescar más
El problema es querer sumar.
Tachar truchas.
Sentir que “ha sido buen día”.
Y en ese proceso, se pierde lo único que de verdad importa.
Ese momento en el que todo encaja.
Aunque solo pase una vez.
No voy a explicarte cómo hacerlo.
Eso no cabe aquí.
Pero si alguna vez has tenido una trucha delante
y has sentido que todo dependía de ti,
ya sabes de lo que hablo.



