
La temporada empieza en casa
Marzo llega casi sin hacer ruido.
Y antes de darte cuenta, estás revisando el equipo.
Has pasado el invierno montando moscas pensando en el tramo exacto donde las vas a usar.
Has rellenado huecos en las cajas imaginando momentos que todavía no han ocurrido.
Puede que estrenes una caña nueva. O una línea.
Puede que hayas cambiado los vadeadores o las botas, porque estaban en las últimas y toca estrenar.
Todo eso parece simple preparación.
Pero no es solo eso.
Mientras ordenas el material, en tu cabeza ya estás organizando toda la temporada.
Tienes buenos cotos, quieres probar un par de tramos nuevos y además este invierno has entrenado.
Todavía no has pisado el río.
Y ya te has quitado el bolo.
Tranquilo, nos pasa a todos.
En el río es otra historia
El problema es que en tu cabeza todo encaja.
Pero en el río es otra historia.
Cuando sin darte cuenta decides cómo debería empezar la temporada.
Cómo deberían responder los peces.
Cómo deberías rendir tú.
Y el río no sabe nada de eso.
No sabe que has estado montando moscas este invierno.
No sabe que este año te prometiste hacerlo mejor.
No sabe que vienes con ganas acumuladas desde noviembre.
Y cuando las cosas no salen como habías imaginado, la frustración tarda muy poco en aparecer.
El día que vuelvas, llegarás con el equipo preparado.
Y también con una idea previa de cómo quieres que sea todo.
Porque a veces lo que pesa no es lo que llevas en la mochila.




