
No todos los buenos pescadores llaman la atención
Tengo un amigo que no es un gran lanzador.
Si lo ves entrenar, no destaca.
No busca bucles perfectos.
No persigue distancia.
No hace nada que parezca especialmente técnico.
Pero en el río pasa siempre lo mismo.
Mientras otros afinan el lance, cambian de mosca o repiten una y otra vez,
él lanza una sola vez.
Una sola oportunidad
No lanza lejos.
Nunca hace lances espectaculares.
Todo lo que hace es poner la mosca en el sitio exacto.
Recuerdo una postura concreta.
Un pez comiendo detrás de una piedra.
La mosca tenía solo unos pocos centímetros de deriva buena.
Le dejé la postura a él
y me dediqué a disfrutar.
Un solo lance y la trucha acabó en la sacadera.
No entrenaba para lanzar mejor
Con el tiempo entendí algo importante.
No entrenaba para lanzar mejor.
Entrenaba para ser más preciso.
Y eso lo cambia todo.
Pescar no va de lanzar bonito,
va de lanzar menos.
Pescar más empieza antes del lance
Desde entonces, cuando quiero pescar más, dejo de pensar primero en el lance
y pienso antes en otra cosa.
Dónde poner la mosca.
Y dónde no ponerla.
Al final, el truco consiste
en elegir qué hacer
después de elegir
dónde vas a poner la mosca




