
Casi siempre la primera pregunta es la misma
Casi siempre la primera pregunta que me hacen los alumnos cuando me contratan un curso es la misma.
“¿Pero tú no montas tu caña?”
Y mi respuesta a esa pregunta también es la misma.
No.
Tú no me has contratado para verme lanzar.
Me has contratado para que te enseñe, corrija tus errores y te diga cómo arreglarlos.
Si vas a pagar por formarte, exige
Si vas a pagar por formarte con alguien, deberías poder exigirle cosas.
La función principal de un instructor no es animarte ni acompañarte.
Es detectar tus errores y darte pautas claras para corregirlos.
Si no hay diagnóstico, no hay formación. Hay conversación.
Demostrar no es enseñar
“Haz lo que yo hago y repítelo” no es un método de enseñanza.
Eso es una demostración.
Demostrar puede inspirar.
Pero enseñar implica desmenuzar, explicar, ajustar y adaptar.
Formarse es ganar autonomía
Como alumno deberías terminar el curso siendo capaz de detectar tus propios errores y tener nociones claras para corregirlos.
Si sales dependiendo siempre del instructor, no has aprendido.
Has pasado un buen rato.
Formarse es ganar autonomía.


