
La capa donde todo ocurre
Cuando un pez se alimenta cerca de la superficie, solemos decir que está comiendo arriba.
Es una forma cómoda de resumirlo.
Y también bastante imprecisa.
Entre el aire y el agua hay una franja mínima, casi invisible, donde pasan muchas más cosas de las que parece. No es superficie del todo. Tampoco es agua profunda.
Es una capa incómoda de pescar porque no se ve bien.
Y porque obliga a afinar más de lo que solemos estar dispuestos.
Donde la mayoría se queda corta
La mayor parte de los lances que creemos “buenos” se quedan por encima de esa franja.
La mosca flota.
La deriva parece correcta.
Todo encaja… en apariencia.
Pero basta con mirar con atención para darse cuenta de que no estamos pescando donde el pez está decidiendo. Estamos pescando donde nos resulta más fácil.
Ahí empieza el desfase.
El instante que casi nadie busca
Hay un momento muy concreto en el que el pez es más vulnerable.
No dura mucho.
No se repite igual dos veces.
Y casi nunca ocurre exactamente en la superficie.
Ese instante no se detecta con una subida clara ni con una eclosión evidente. Se intuye. Y si no lo tienes en la cabeza, lo pasas por alto sin darte cuenta.
Un error de enfoque, no de mosca
Cuando algo no funciona, solemos cambiar de patrón.
Otra seca.
Otra emergente.
Otra idea.
Pero muchas veces el problema no está en la mosca, sino en dónde creemos que estamos pescando.
Mientras sigas pensando en “arriba” y “abajo” como dos cosas separadas, seguirás pasando por alto la franja donde el pez decide de verdad.




