
Cuando el patrón deja de importar
Al final de temporada, cuando las truchas ya han visto pasar medio catálogo de moscas, la diferencia entre engañarlas o no está en cómo presentas tu artificial.
No importa tanto el patrón (aunque en esta época las moscas pequeñas y bien visibles suelen funcionar mejor), sino que la deriva sea lo más natural posible.
En los ríos de meseta, donde cada corriente parece inventar sus propias reglas, me apoyo mucho en tres recursos que cambian por completo el resultado.
- El lance extendido, para evitar alinearnos con la mosca y meter línea por encima, ganando segundos de deriva limpia.
- El lance en L, que en corrientes de diferentes velocidades me permite meter el bajo en el carril de alimentación de la trucha, consiguiendo derivas libres de tensión.
- La pesca aguas abajo, alimentando línea y alargando las derivas a mi antojo.
Muchas de las ideas que lees aquí salen primero de la lista de correo. Es donde voy compartiendo lo que aprendo en el río, tal como viene.
Lo que realmente marca la diferencia
Una mosca mediocre bien presentada puede pescar, pero una buena mosca mal presentada no engaña a nadie.
La presentación es lo que cambia todo, y lo mejor es que puede (y debe) entrenarse. No depende del azar ni de la mosca del momento, sino de tu control sobre el lance y la línea.
Dominar la presentación es lo que, de verdad, transforma tu pesca.




