
Ríos que permiten algo distinto
Los ríos regulados de León me permiten un tipo de pesca que me sigue fascinando.
Sus condiciones, sin demasiado desnivel, con mucho alimento y buenas poblaciones de truchas, hacen posible algo que en mi zona es casi un lujo: pescar al agua.
Aquí, en cambio, los ríos suelen ser más pobres en alimento, con más desnivel y con poblaciones de peces más castigadas.
Eso limita las opciones y rara vez permite disfrutar de la misma manera de esta técnica.
Muchas de las ideas que lees aquí salen primero de la lista de correo. Es donde voy compartiendo lo que aprendo en el río, tal como viene.
Un laboratorio a cielo abierto
Pescar al agua me da la oportunidad de experimentar con distintos lances, jugar con el comportamiento del bajo y hasta refutar ideas que tenía como certezas.
Es un laboratorio en vivo, donde cada jornada trae un aprendizaje nuevo.
Una sensación distinta
Cada vez que tengo la oportunidad lo vivo con intensidad.
Lanzar sin un blanco concreto, confiando en que la densidad de peces y la abundancia de alimento harán que alguno se levante es una sensación distinta, una especie de juego que me atrapa y que solo allí puedo saborear como si el tiempo se detuviera.




