
Las condiciones mandan
Ir al río con el plan decidido de casa suele ser un error.
Las condiciones pueden cambiarlo todo.
Decidir antes de observar no es estrategia.
Es prisa.
Y la prisa siempre se paga.
Primero entiende qué tienes delante
Los caudales altos, el agua fría y la falta aparente de actividad lo cambian todo.
Las posturas dejan de ser evidentes.
Los peces no están donde deberían.
Si no tienes esto en cuenta, cualquier planteamiento es una suposición.
Y pescar a partir de suposiciones suele acabar en frustración.
No se trata de improvisar
No tener un plan previo no significa ir sin criterio.
Significa retrasar la decisión.
Aceptar que el río no tiene por qué parecerse al de la última vez.
Ajustar después, no antes.
La flexibilidad aquí no es una virtud.
Es la única forma de no pescar en automático.
El plan empieza al llegar
Hay días en los que todo parece claro.
Y otros en los que no hay cebadas, no hay pistas claras y no hay certezas.
En esos días el error es intentar forzar lo que te gustaría que estuviera pasando.
Pescar mejor no es hacer más cosas.
Es hacer solo lo que tiene sentido según lo que estás viendo.
Hay momentos en los que el mejor planteamiento es no tenerlo.
Llegar.
Mirar.
Y darse cuenta de que no siempre es tan sencillo como parece.



