
Un error muy común
Uno de los errores más comunes es iniciar el golpe delantero demasiado pronto.
La línea todavía no se ha extendido detrás, y sin darte cuenta aceleras en dirección contraria, desperdiciando energía que la línea necesita para avanzar.
Muchas de las ideas que lees aquí salen primero de la lista de correo. Es donde voy compartiendo lo que aprendo en el río, tal como viene.
Hay que mirar lo que sucede atrás
En el lanzado el tiempo importa. Cada golpe necesita su pausa. Ni más ni menos.
La única forma de conocer ese momento con certeza es mirar el lance trasero. Por eso es fundamental adoptar una postura abierta, con el pie del brazo lanzador retrasado. Así puedes girar el torso sin esfuerzo y seguir la trayectoria de la línea sin mover el brazo ni alterar el plano del lance.
Haz la prueba
Hazlo ahora mismo. Coge un bolígrafo, un destornillador, lo que tengas a mano, y sujétalo como si fuera la caña. Retrasa el pie lanzador y gira el torso para mirar atrás. Verás lo que ocurre detrás de ti sin modificar el gesto del lance trasero.
Identifica el momento exacto
Cuando la línea se estira detrás y la ves tensarse en el aire, ese es el instante. El momento en el que toda la energía está preparada para avanzar.
Esperar no es perder tiempo. Es darle sentido al movimiento. Mirar el lance trasero es la única forma de aprender ese ritmo de verdad.




